¿Las normas cuidan la vida?

En esencia las normas y en específico las de tránsito, son creadas para resguardar el orden y la vida de todo. Pero no siempre es el caso. Existen ocasiones particulares que las normas van en contra de la vida. Veamos unos ejemplos.

 

Carriles y vías

En ocasiones las bicicletas tienen vías propias por donde transitar, cuándo estas son separadas de la interacción de otros vehículos y peatones son muy seguras, como por ejemplo el tramo de la avenida Las Vegas desde Eafit hasta Monterrey. Pero cuando sigues por esta misma cicloruta por Palacé, esta se torna muy peligrosa por la interacción con peatones y cruces con automotores que entran y salen, no solo de vías si no también de negocios locales.

 

Límite de velocidad

La alta velocidad aumenta los peligros, si, pero la baja velocidad u aceleración también. La baja velocidad hace que los ciclistas inexpertos pierdan equilibrio y anden tambaleándose en la vía y le estorben mas a los vehículos automotores, la situación se agrava cuando hablamos de lomas en bicicletas eléctricas de baja potencia. Otra situación de riesgo es al entrar y salir de una glorieta, en estas ocasiones acelerar rápido merma peligros.

 

Semáforos

Al arrancar en un semáforo generalmente las bicicletas y motos quedan al frente. Si, hay una norma que dice que no deben transitar entre vehículos pero esto es ilógico en muchas ocasiones, ¿se imaginan la fila de motos y bicicletas si no lo hicieran?. Las bicicletas generalmente son las mas lentas en acelerar y eso las hace mas vulnerables. El caso incluso fue estudiado en otros países que implementan semáforos que cambian a verde primero para las bicicletas y luego los automotores, y mientras se hace la costosa implementación se permite a los ciclistas arrancar con semáforos en rojo, ver artículo a continuación.

 

 

Daniel Palacios López

 

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